La artritis reumatoide y la periodontitis van de la mano, se ha demostrado que los pacientes con esta patología tienen una mayor prevalencia de enfermedad periodontal en comparación con pacientes sin artritis. Pero, además de esta relación, hay un factor mucho más preocupante: la gravedad de una patología puede afectar a la otra. Esto es, la severidad de la artritis reumatoide está relacionada con la severidad de la periodontitis. En ambas enfermedades se producen fases de remisión y exacerbación, una destrucción ósea, incrementan las posibilidades de sufrir una enfermedad vascular y hay inflamación. Así pues, podemos concluir que es un proceso patológico algo similar: la manera en que se destruye el tejido óseo es muy parecida, por lo que los odontólogos sospechan que comparten mecanismos patogénicos. De hecho, incluso se ha podido comprobar que algunos tratamientos o prácticas terapéuticas pueden mejorar tanto la artritis como la periodontitis.
La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria, sistémica y crónica y con predisposición genética que conlleva la destrucción del cartílago y tiene una gran variedad de manifestaciones articulares. En este proceso hay una gran variedad de mediadores, tanto inflamatorios como no inflamatorios, incluidas las citoquinas pro-inflamatorias, metaloproteinasas, que contribuyen a la patogénesis de la AR y los factores ambientales, siendo el tabaquismo, la periodontitis y la obesidad de gran riesgo en su desarrollo. Una vez establecida la enfermedad,se ha observado que los pacientes con AR fumadores suelen tener una peor respuesta a los tratamientos antirreumático, así como una mayor frecuencia de manifestaciones extra-articulares de la enfermedad.
La Sociedad Española de Reumatología ha lanzado este año una campaña de concienciación- bajo el lema “Por tus huesos no fumes”
Periodontitis. Si dejamos que la gingivitis que es la enfermedad inflamatoria se perpetúe en el tiempo y aparecen ciertos factores llamados de riesgo –como el tabaco, la diabetes o los antecedentes familiares– el problema infeccioso se puede trasladar de la encía al hueso alveolar, que se encuentra por debajo de ésta y que es el responsable de mantener anclado el diente en su posición. En este caso estaremos ante una situación clínica totalmente diferente que generará la pérdida ósea alrededor de las piezas dentales, dando lugar a la periodontitis. Si el problema no se atiende a tiempo, los dientes adquirirán movilidad y se caerán de forma espontánea o estaremos obligados a extraerlos.
La relación entre ambas enfermedades lleva estudiándose desde hace varios años un germen causante de la periodontitis crónica (la porfiromona gingivalis) provoca un mayor riesgo del desarrollo de la AR. La enfermedad periodontal en personas con artritis es mayor que en las personas sin la enfermedad. En una posible explicación, el dolor y la inflamación de las manos que se dan en la artrosis hacen que cepillarse los dientes y utilizar el hilo dental sea complicado, lo que da como resultado una higiene dental deficiente.
No obstante, y aunque la higiene dental es un factor de riesgo, diversos trabajos constatan que no es el único que explica por completo la relación entre ambas enfermedades. Los investigadores señalan a otros factores, posiblemente relacionados con la inflamación crónica, como responsables. También en 2008, un trabajo relacionó a los anticuerpos contra la proteína citrulinada (anti-CCP) con la presencia de artritis y gingivitis.
Los pacientes con artritis reumatoide tienen que estar especialmente alerta a los síntomas de la enfermedad periodontal. Sin embargo, la mejor forma de prevenirla es llevando a cabo una correcta higiene oral en casa: lavarse los dientes tres veces al día, utilizar un dentífrico con flúor, usar el hilo dental para llegar a las partes más inalcanzables y, si cabe, hacerse con un cepillo interdental y un limpiador lingual. Además de los instrumentos que el paciente puede utilizar en casa, es aconsejable programar visitas regular al dentista (una vez cada seis meses) Aunque son consejos que deberían aplicarse todos los pacientes, son especialmente estrictos para aquellas personas con artritis si lo que quieren es evitar la pérdida de dientes.

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