La saliva es un fluido muy importante para el organismo, un líquido corporal fácil de obtener que se puede convertir en un indicador más de nuestra salud.
La saliva es transparente y de viscosidad variable, lo que se atribuye al ácido siálico. Es inodora como el agua.
La composición y pH de la saliva varían en función de los estímulos (como el olor o la visión de la comida). El pH salival normal oscila entre 6,5 y 7,4.
La composición de la saliva es similar a la del plasma y se caracteriza por los siguientes componentes:
• Agua: Representa más del 99 %. Permite que los alimentos se disuelvan y se pueda percibir su sabor a través del sentido del gusto.
• Iones cloruro: Activan la amilasa salival o ptialina.
• Bicarbonato y fosfato: Neutralizan el pH de los alimentos ácidos y de la corrosión bacteriana.
• Moco: El contenido de mucina, glicoproteína fundamental de la saliva, produce la viscosidad necesaria para funciones lubricantes y de formación del bolo alimenticio que facilita la deglución a lo largo del tubo digestivo, sin dañarlo.
• Lisozima: Es una sustancia antimicrobiana que destruye las bacterias contenidas en los alimentos, protegiendo en parte los dientes de la caries y de las infecciones.
• Enzimas: Como la ptialina, que es una amilasa que hidroliza el almidón parcialmente en la boca, comenzando la digestión de los hidratos de carbono. La lipasa lingual inicia también la digestión de grasas.
• Estaterina: Con un extremo amino terminal muy ácido, que inhibe la precipitación de fosfato cálcico al unirse a los cristales de hidroxiapatita. Además, también tiene función antibacteriana y antifúngica.
• Otras sustancias: La saliva contiene también inmunoglobulinas específicas, trasferrina y lactoferrina. En 2006 investigadores franceses del Instituto Pasteur identificaron una sustancia en la saliva humana que llamaron Opiorfina, similar a la encontrada en ratas y vacas, que es hasta seis veces más potente que la morfina para calmar el dolor.
• Calcio: La saliva está saturada de Ca2+, con lo que se evita que los dientes lo pierdan y ayuda a digerir el alimento.
Las saliva procede de las glándula parótidas, submaxilares y sublinguales, segregan un litro de saliva diario, aunque esta producción es menor durante la noche, de ahí que sea importante cepillar los dientes antes de acostarse para eliminar la placa bacteriana y evitar que la menor cantidad de saliva favorezca la proliferación de microorganismos.

Al mismo tiempo, la producción de saliva también disminuye con la edad. Por ello se recomienda a los personas mayores acudir con más frecuencia (dos veces al año) al dentista con el fin de prevenir o detectar a tiempo posibles problemas bucodentales
La saliva tiene funciones como:
Mantener el PH neutro, es decir a 7,4. Esta capacidad tamponadora del medio al neutralizar el medio ácido producido tras las comidas evita la desmineralización del esmalte dental y la acumulación de sarro que se produce con un pH básico.
Cicatrización: Además de favorecer la mineralización del esmalte de los dientes por su capacidad tamponadora, la saliva contiene también un factor de crecimiento epidérmico que facilita la cicatrización de la mucosa bucal lesionada.
Función digestiva: Por el efecto de las enzimas que contiene, al mezclarse con el alimento junto con la masticación lo transforma en bolo alimenticio, iniciando la digestión de carbohidratos y grasas y facilitando la deglución
Función gustativa: la saliva permite que las partículas sápidas (responsables del sabor) de los alimentos, alcancen y estimulen químicamente los corpúsculos gustativos en la cavidad oral especialmente en la lengua. Por eso la sensibilidad gustativa es menor cuando disminuye la secreción salival por la edad avanzada, efectos de ciertos medicamentos o por trastornos patológicos.
Lubricar la cavidad oral, además de facilitar la primera fase de la digestión y la deglución, en la especie humana es importante en la expresión oral al facilitar la articulación de las palabras.
Mantener el equilibrio hídrico, al disminuir su producción por deshidratación envía un mensaje de alarma al organismo produciendo la sensación de sed.
Protección: La saliva por su composición enzimática, especialmente por la lizosima, las inmunoglobulinas y las proteínas como la muramidasa y la lactoferrina, defiende la cavidad oral de la infección bacteriana. Asimismo, en especies como las serpientes venenosas y de cierto tipo de musarañas, como el almiquí o solenodon, el veneno que las protege de depredadores y enemigos es saliva modificada.

Los odontólogos aseguran que “la cavidad oral es un espejo de la salud sistémica” y que “muchas enfermedades que se desarrollan en otros lugares del organismo tienen manifestaciones orales y otras se trasmiten por la saliva como: Mononucleosis, paperas, candidiasis, herpes simples, varicelas, gripes.

Una simple muestra de saliva puede proporcionar muchos datos relevantes sobre nuestra salud. Con esta técnica se facilita el diagnóstico precoz, la única opción para controlar los efectos de algunas dolencias y permitir una mejor calidad de vida.

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